Festividad de la asunción de la Santísima Virgen María.



Introito, Apocalipsis 12, 1; Salmo 97.

Una gran señal apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna debajo de sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas. Salmo: Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Una gran señal apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna debajo de sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas.


Oremos

Oh Dios todopoderoso y eterno, que has elevado a la gloria celestial en el cuerpo y alma a la Inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo; te suplicamos nos concedas que, atentos siempre a las cosas del cielo, merezcamos participar de su gloria. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. F: Amén.


Epístola, Epístola de San Judas 13, 22.

El Señor, en su poder, te ha bendecido; pues, por ti ha aniquilado a nuestros enemigos. Bendita eres, hija mía, del Señor Dios excelso, sobre todas las mujeres de la tierra. Bendito sea el Señor, creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para herir la cabeza de nuestros enemigos. Él ha hecho tan célebre tu nombre, que no desaparecerá tu loor de labios de los hombres; recordarán por siempre el poder del Señor. Nos has temido exponer tu vida al ver las angustias y la tribulación de tu linaje, sino que nos has salvado de la ruina bajo la mirada de nuestro Dios. Tú eres la gloria de Jerusalén; tú el orgullo de Israel; tú el honor de nuestro pueblo. F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 44, 11.

Escucha, hija; mira, presta oídos: porque el rey se ha prendado de tu hermosura. Revestida toda ella de gloria, penetra la hija del rey con su manto tejido de oro.


Aleluya.

 Aleluya, aleluya. María ha sido llevada al cielo; y de ello se alegra el ejército de los Ángeles. Aleluya. 


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Lucam 1, 41. 

F: Glória tibi, Dómine.

En aquél tiempo: Fue llena Isabel del Espíritu Santo y levantó la voz con gran clamor y dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde a mí este honor, que venga a mí la Madre de mi Señor? Porque he aquí que, al sonar la voz de tu salutación en mis oídos, ha dado el niño saltos de júbilo en mi seno. Dichosa tú que has creído en el cumplimiento de lo que se te ha dicho de parte del Señor. Y dijo María: Mi alma exalta al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador, porque ha puesto sus ojos en la humildad de su sierva. He aquí que en adelante todas las generaciones me llamarán dichosa porque el Poderoso ha hecho en mi favor grandes cosas. Santo es su nombre y su misericordia se extiende sobre los que le temen, de generación en generación. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Génesis 3, 15.

Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia.


Secreta

Ascienda a ti, Señor, la ofrenda de nuestra devoción, y, por intercesión de la Santísima Virgen María, elevada al cielo, encendidos nuestros corazones en el fuego de la caridad, aspiren sin cesar a ti. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  San Lucas I, 48.

Dichosa me llamarán todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el Poderoso.S: Dóminus vobíscum.F: Et cum spíritu tuo.


Poscomunión

Recibidos, Señor, los sacramentos que dan la salud, haz, te rogamos, que, por los méritos e intercesión de la bienaventurada Virgen María, elevada al cielo, participemos de la gloria de la resurrección. Por el nuestro Señor  Jesucristo.  F: Amén.




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