Fiesta del Señor San José.


Introito, Salmo 91.13

El justo crece como la palma; se eleva como el cedro de Líbano plantado en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios. Salmo: Bueno es alabar al Señor; y cantar salmos a vuestro nombre; ¡oh Altísimo! Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. El justo crece como la palma; se eleva como el cedro de Líbano plantado en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios.


Oración

Te rogamos, Señor, nos ayuden los méritos del esposo de tu Santísima Madre, para que alcancemos por su intercesión lo que no podemos conseguir por nuestros méritos. Tú que vives y reinas F: Amén.

Te rogamos, Señor, santifiques nuestros ayunos; y nos concedas propicio el perdón de todas las culpas. Por nuestro Señor Jesucristo.  F: Amén.


Epístola, Eclesiástico 45.1

El justo es amado de Dios y de los hombres, y su memoria se conserva en bendición. Hízole el Señor semejante en la gloria de los Santos, y engrandecióle, e hízole terrible a los enemigos; y él, con su palabra, hizo cesar las horrendas plagas. Glorificóle ante los reyes; dióle preceptos que promulgase a su pueblo, y se mostró su gloria. Santificóle por medio de su fe y mansedumbre, y escogióle entre todos los hombres. Oyó a Dios y su voz; y le hizo Dios entrar dentro de la nube. Y dióle cara a cara los mandamientos y la ley de vida y de ciencia. F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 20.4

Señor, le has prevenido con venturosas bendiciones; le has puesto sobre la cabeza una corona de piedras preciosas. Te pidió vida, y se la has concedido: larga serie de días para siempre jamás. 


Tracto, Salmo 111

Dichoso el hombre que teme al Señor y en sus mandatos se complace y en sus mandatos se complace. Poderosa será en su prole; la raza de los justos será bendita. Opulencia y riqueza hay en su casa, y su justicia perdurará por siempre.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum I, 18

Glória tibi, Dómine.

Estando desposada la Madre de Jesús, María, con José, sin que antes hubiesen vivido juntos, se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, siendo, como era, justo y no queriendo infamarla, resolvió repudiarla secretamente. Pensando en ello, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, que le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que se ha engendrado en su seno es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo 88, 25

Mi fidelidad y mi gracia serán con él; y por mi nombre se agrandará su poderío.


Secreta

Te rendimos, Señor, el homenaje de nuestra servidumbre, suplicándote humildemente conserves en nosotros tus dones por los ruegos de San José, esposos de la Madre de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor, en cuya venerable festividad te inmolamos este sacrificio de alabanza. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo.

Concédenos, oh Señor Dios nuestro, que esta hostia saludable nos purgue de nuestras maldades y aplaque a tu Majestad. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión, San Mateo 1, 20

José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella se ha engendrado es obra del Espíritu Santo.


Poscomunión

Asistenenos, ¡oh Dios misericordioso!, y por la intercesión de tu confesor San José, dígnate guardar los dones que en nosotros has depositado. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Te rogamos, Señor, que la participación de tu Sacramento nos sirva de purificación y de remedio. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.



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