Natividad de San Juan Bautista.


Conmemoración del 5º domingo después de Pentecostés.


Introito, Profeta Isaias 49, 1.

Desde el vientre de mi madre me llamó el Señor por mi nombre, e hizo de mi boca como una espada de dos filos; me protegió con su diestra, e hizo de mí como una saeta escogida. Salmo: Bueno es alabar al Señor, y entonar salmos a tu nombre, oh Altísimo. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Desde el vientre de mi madre me llamó el Señor por mi nombre, e hizo de mi boca como una espada de dos filos; me protegió con su diestra, e hizo de mí como una saeta escogida.


Oración

Oh Dios, que hiciste memorable este día por el nacimiento de San Juan: concede a tu pueblo la gracia de los goces espirituales, y guía las almas de todos los fieles por el camino de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Oración

¡Oh Dios!, que tienes preparados bienes invisibles a los que te aman, infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos esas tus promesas, que exceden a todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Epístola, Lección del  Profeta Isaías 49, 1. 

Oíd, islas remotas, y estad atentos, pueblos distantes. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; se acordó de mi nombre cuando yo estaba aún en el seno de mi madre, e hizo mi boca como una aguda espada; bajo la sombra de su mano me cobijó, e hizo de mí como saeta bien afilada, y me ha tenido guardado dentro de su aljaba. Y díjome: ‘Israel, tú eres mi siervo, y en ti seré Yo glorificado’. Por lo que ahora el Señor, que me eligió para siervo suyo desde el vientre de mi madre, me dice: Sábete que Yo te he destinado para ser la luz de las naciones, para que lleves mi salvación hasta los últimos confines de la tierra. Los reyes y los príncipes, al verlo, se levantarán y se postrarán, por causa del Señor y del Santo de Israel, que te escogió. F: Deo gratias.


Gradual, Profeta Jeremías 1, 5. 

Antes de formarte en el seno materno, te conocí; y antes de que nacieras, te santifiqué. Ѷ Alargó el Señor su mano, y tocó mis labios, y me dijo.


Aleluya, San Lucas 1, 57.

Aleluya, aleluya Ѷ Tú oh niño, serás llamado el Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos. Aleluya


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Lucam  1, 57.

Glória tibi, Dómine.

Llegó a Isabel el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz un hijo. Supieron sus vecinos y parientes la gran misericordia que Dios le había hecho, y acudían a felicitarle. El día octavo vinieron a circuncidar al niño, y llamábanle Zacarías, por ser el nombre de su padre. Pero su madre, oponiéndose, dijo: De ningún modo, sino que ha de llamarse Juan. Dijéronle: ¿No ves que nadie hay en tu familia que tenga ese nombre? Al mismo tiempo preguntaban por señas al padre del niño cómo quería se le llamase. Y él pidiendo la tablilla, escribió así: ¡Juan es su nombre! Esto llenó a todos de admiración. Recobró entonces el habla y usó de la lengua, y empezó a bendecir a Dios, y un temor se apoderó de todas las gentes comarcanas, divulgándose todos estos sucesos por todas las serranías de Judea. Y cuantos lo oían lo meditaban en su corazón, diciéndose: ¿Quién pensáis ha de ser este niño? Porque la mano del Señor estaba con el. Zacarías, su padre quedó lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo: Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmo 91, 13.

El justo florecerá como la palma, y dilatará sus ramas cual cedro de Líbano.


Secreta

Oh Señor, llenamos de presentes tus altares, al solemnizar con el honor debido la Natividad de aquél que nos predijo la venida y nos mostró la presencia del Salvador del mundo Jesucristo, nuestro Señor, tu Hijo, que contigo vive y reina. 

Atiende propicio, Señor, a nuestros ruegos y recibe benigno estas ofrendar de tus siervos y siervas; para que lo que cada cual ha ofrecido en honor de tu nombre, les aproveche para su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  San Lucas 1, 76.

Tú, oh niño, serás llamado Profeta del Altísimo; irás delante del Señor (Jesús) preparando sus caminos.


Poscomunión

Regocíjese tu Iglesia, Señor, con el nacimiento de San Juan Bautista, por quién conoció al Autor de su regeneración, a Jesucristo nuestro Señor e Hijo tuyo, que contigo vive y reina en la unidad con el Espíritu Santo… F: Amén.

Concede, Señor, a los que has alimentado con el don celestial vernos limpios de nuestras culpas, y libres de los lazos del enemigo. Por nuestro Señor Jesucristo.   F: Amén.



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