Nuestra Señora de Guadalupe-


Introito,  Salmo 44,2

Salve, Santa Madre, que has dado a luz al rey que reina sobre cielos y tierra, por los siglos de los siglos. Salmo: Rebosa mi corazón un bello discurso; es a un rey a quien digo mi poema. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Salve, Santa Madre, que has dado a luz al rey que reina sobre cielos y tierra, por los siglos de los siglos.

Oración

Oh Dios, que has querido colmarnos de constantes beneficios a los que nos has puesto bajo el especial patrocinio de la Santísima Virgen María; concédenos, te lo suplicamos, que quienes alegremente celebramos su conmemoración, gocemos de su presencia en los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.

Epístola, Eclesiástico 24, 23

He dado, como la vid, graciosos retoños y mis flores han dado frutos de gloria y de riqueza. Yo soy la madre del amor puro, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. En mí se halla toda la gracia de la doctrina y de la verdad, toda la esperanza de la vida y de la virtud. Venid a mí los que deseáis y hartaos de mis frutos, porque pensar en mí es más dulce que la miel y poseerme, más que el panal de miel. Mi memoria vivirá de generación en generación. Los que me coman tendrán aún hambre, y quienes me beban tendrán aún sed. El que me escucha no sufrirá decepción y los que obran por mí, no pecaran. Los que me dan a conocer, tendrán la vida eterna.  F: Deo gratias.

Gradual, Cantar 6, 9;

¿Quién es ésta que va subiendo como aurora naciente, bella como la luna, escogida como el sol? Es como el arco iris, que resplandece entre las nubes transparentes, y como la flor de la rosa en la estación primaveral.

Aleluya

Aleluya, aleluya, Ya han aparecido las flores en nuestra tierra, ha llegado el tiempo de la poda. Aleluya

S: Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Lucam I, 39

F: Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Partió María presurosa por la serranías, a una ciudad de Judá; y, entrando en casa de Zacarías, saludó a Isabel. Al oír Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su vientre, e Isabel se sintió llena del Espíritu Santo. Y, exclamando en alta voz, dijo: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a mí? Pues lo mismo fue llegar la voz de tu saludo a mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi seno. ¡Bienaventurada tú que has creído! Porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor. Y dijo María: Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu salta de gozo en Dios mi salvador.        F: Laus tibi, Christe.

Ofertorio, II Crónicas 7, 16

He elegido y santificado esta casa a fin de que permanezca ahí mi nombre perpetuamente y estén siempre en ella mis ojos y mi corazón.

Secreta

Por tu bondad, Señor, y por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, sírvanos este sacrificio para que podamos alcanzar la felicidad y la paz en nuestra vida temporal y eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

Comunión, Salmo 147, 20.

No ha hecho otro tanto con las demás naciones, ni les ha manifestado sus preceptos.

Poscomunión

Ya que hemos recibido los auxilios para nuestra salvación, haz, Señor, que en todas partes nos veamos protegidos por el patrocinio de la bienaventurada siempre Virgen María, en honor de la cual ofrecemos a tu majestad este sacrificio. Por nuestro Señor Jesucristo.       F: Amén.

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