Primer domingo de cuaresma


Introito, Salmo 90.15-16,1 

Me invocará el justo y yo le oiré; le libraré y le glorificaré; le llenaré de dilatados días; Salmo:  El que descansa bajo la guarda del Altísimo, estará bajo la protección del Dios del cielo. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como  era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Me invocará el justo y yo le oiré; le libraré y le glorificaré; le llenaré de dilatados días.


Oración

¡Oh Dios!, que purificas tu Iglesia por la observancia anual de la cuaresma: concede a tu familia cristiana que lo que por la abstinencia desea obtener de Ti, lo consiga con las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.  F: Amén.


Epístola, San Pablo a los 2ª Corintios 6. 1 

Hermanos: Os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque él dice: Te oí en el tiempo oportuno, y en el día de la salvación te ayudé. Ha llegado ahora el tiempo favorable, ha llegado el día de la salvación. No demos a nadie ocasión de escándalo, para que no sea vituperado nuestro ministerio. Antes en todo mostrémonos como ministros de Dios, con mucha constancia en las tribulaciones, en las necesidades, en las angustias, en los azotes, en las cárceles, en las sediciones, trabajos, vigilias y ayunos; con castidad, ciencia, paciencia y suavidad, por el Espíritu Santo, con caridad sincera, con palabras de verdad, con fortaleza de Dios, con las armas ofensivas y defensivas de la justicia, en el honor y en el deshonor, en la infamia y en la buena fama; ya nos tengan por impostores siendo verídicos; por desconocidos aunque muy conocidos, por casi moribundos, cuando en realidad estamos vivos; cual castigados, pero no muertos; como tristes, estando siempre alegres; como  necesitados, aunque hemos enriquecido a muchos; como gente que de todo carecen cuando todo lo poseemos.  F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 90.11-12

Dios mandó a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos. V Te llevarán en sus manos, no sea que tropiece tu pie en alguna piedra.


Tracto, Salmo 90.1-7, 11-16 

El que mora al abrigo del Altísimo, el que descansa a la sombra del Omnipotente. Ése dice al Señor: Tú eres mi refugio, mi fortaleza, mi Dios, en quien confío. Sí, es él quien te librará del lazo del cazador y de las palabras mortíferas. Bajo sus alas te cubrirá y bajo sus plumas hallarás cobijo. Su fidelidad es un escudo, una coraza. No temerás los terrores de la noche. Ni la flecha que vuela de día, ni la peste que camina en las tinieblas o el contagio que hiere a plena luz. Caerán mil a tu lado, y a tu derecha diez mil; nada llegará hasta ti. Porque el Señor ha dado a sus Ángeles la misión de guardarte en todos los caminos. Ellos te llevarán en sus manos, no sea que tu pie tropiece en alguna piedra. Caminarás sobre áspides y víboras, hallarás con tus pies al león y al dragón. Porque se ha acogido a mí, yo le libraré; le protegeré puesto que conoce mi nombre. Si me llega a invocar, le escucharé; en la desgracia me encontraré junto a él. Le libraré y le glorificaré, le saciaré de largos días, le haré ver mi salvación.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum IV, 1.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Llevó el Espíritu a Jesús al desierto para que allí le tentase el diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y, llegandose a él el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Más Jesús le respondió y dijo: Escrito está: No de solo pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces le transportó el diablo a la santa ciudad, y púsole sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está: Mandó a sus ángeles cerca de ti, y te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie contra ninguna piedra. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. De nuevo le subió el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré si, prosternándote, me adorares. Díjole entonces Jesús: Vete de aquí Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Entonces le dejó el diablo; he aquí que se acercaron los ángeles y le sirvieron. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmos 90.4-5

Con sus alas te cubrirá el Señor, y bajo sus plumas hallarás cobijo; su fidelidad es un escudo.


Oración secreta

Te ofrecemos solemnemente, Señor, este sacrificio en el umbral de la cuaresma, suplicándote que, con la abstinencia de carnes, hagas nos privemos también de los placeres nocivos. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  Salmo 90.4-5

Con sus alas te cubrirá el Señor, y bajo sus plumas hallarás cobijo; su fidelidad es un escudo.


Poscomunión

Restáurenos, Señor, las santa libación de tu sacramento; y, purificados de los antiguos vicios, nos haga participantes del misterio de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.



Etiquetado:  santa misa

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.