Segundo domingo de cuaresma


Introito, Salmo 24.6, 3,22 1-2

Acuérdate, Señor, de tus bondades, y de tus eternas misericordias; a fin de que nunca nos dominen nuestros enemigos. Dios de Israel, líbranos de todas nuestras angustias. Salmo: A ti, Señor, levanté mi alma; Dios mío, en Ti confío, no sea confundido. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como  era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Acuérdate, Señor, de tus bondades, y de tus eternas misericordias; a fin de que nunca nos dominen nuestros enemigos. Dios de Israel, líbranos de todas nuestras angustias.


Oremos

¡Oh Dios!, que nos ves privados de toda virtud, guárdanos interior y exteriormente, para que seamos fortalecidos contra toda adversidad en el cuerpo, y limpios de malos pensamientos en el alma. Por nuestro Señor Jesucristo.  F: Amén. 

Líbranos, Señor, de todos los peligros de alma y cuerpo; y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, del bienaventurado San José,de tus bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo, del bienaventurado San Antonio, y de todos los Santos, danos benignamente la salud y la paz, a fin de que, destruidas todas las adversidades y errores, tu Iglesia te sirva con seguridad y libertad. Por el mismo Señor nuestro Señor Jesucristo. F: Amén. 


Epístola, San Pablo a los Tesalonicenses  4. 1-7 

Hermanos: Os rogamos y exhortamos en nuestro Señor Jesucristo,  que, así como habéis aprendido de nosotros de qué manera debéis portaros y agradar a Dios, así también  sigáis adelantando. Ya sabéis qué preceptos os he dado en nombre de nuestro Señor Jesucristo.  Ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación: que os abstengáis de la fornicación, y que sepa cada uno de vosotros poseer su propio cuerpo en santificación y honor, sin dejarse llevar por la pasión de la concupiscencia, como los gentiles, que no conocen a Dios.  Que nadie, en este punto, engañe o perjudique a su hermano; porque el Señor castiga todo ello, como ya os lo hemos dicho  y protestado. Porque no nos llamó Dios a la inmundicia, sino a la santidad, en Jesucristo Señor Nuestro.  F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 24.17-18

Las tribulaciones de mi corazón se han multiplicado; sácame de mis necesidades, Señor. Mira mi abatimiento y mi trabajo; y perdona todos mis pecados.


Tracto, Salmo 105.1-4

Alabad al Señor, porque es bueno y eterna su misericordia. ¿Quién pregonará las maravillas del Señor y hará oír todas sus alabanzas? Bienaventurados los que observan la Ley y practican la justicia en todo tiempo. Acuérdate de nosotros, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo; ven en nuestro auxilio.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum 17, 1.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Tomó  Jesús consigo a Pedro y a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte a un monte alto. Y se transfiguró en su presencia; su rostro resplandecía como el sol, sus vestidos se hicieron blancos como la nieve. Y en esto se aparecieron Moisés y Elías y hablaban con él. Tomó entonces Pedro la palabra y dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí; si quieres, hagamos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.  Estaba Pedro aún hablando cuando vino una nube resplandeciente y los cubrió y una voz dijo desde la nube: Éste es mi Hijo muy amado, en quien me agradé; escuchadle. Y al oír esta voz cayeron los discípulos en tierra sobre su rostro, y tuvieron gran miedo. Mas Jesús se acercó y los tocó, y les dijo: Levantaos, y no temáis. Y alzando ellos sus ojos, no vieron a nadie, sino sólo a Jesús. Y al bajar del monte, les mandó Jesús diciendo: No digáis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre losmuertos. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmos 118.47-48

Meditaré en tus preceptos, que mucho amé; y alzaré mis manos que sólo ansían obrar según tus amables preceptos.


Secreta

Te rogamos, Señor, atiendas propicio al sacrificio presente, a fin de que nos aproveche para nuestra devoción y salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

Óyenos, oh Dios Salvador nuestro; y por la virtud de este Sacramento, defiéndenos de todos los enemigos de alma y cuerpo, dándonos la gracia en este mundo, y la gloria en el futuro. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  Salmo  5.2

Escucha mi clamor, presta oídos a la voz de mi oración. Rey mío y Dios mío, porque a ti, Señor, te invoco.


Poscomunión

Te rogamos humildemente, omnipotente Dios, que, pues nos alimentas con tus sacramentos, nos concedas también servirte dignamente con una vida de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén. 

La oblación del divino sacrificio nos purifique y nos proteja, Señor, nosotros te suplicamos; y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María Madre de Dios, de San José, de tus bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo y del bienaventurado San Antonio, y de todos los Santos, que ella sirva para todos nosotros de expiación de nuestros pecados, y nos libre de toda adversidad. Por el mismo Señor nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.



Etiquetado:  santa misa

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