Tercer domingo de cuaresma.


Introito, Salmo 24.15-16 1-2

Mis ojos miran siempre al Señor; porque él liberará del lazo mis pies; mírame, ¡oh Dios!, y apiádate de mí, porque me veo solo y desgraciado. Salmo: A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo avergonzado. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como  era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Mis ojos miran siempre al Señor; porque él liberará del lazo mis pies; mírame, ¡oh Dios!, y apiádate de mí, porque me veo solo y desgraciado.


Oración

Te rogamos, ¡oh Dios omnipotente!, mires los deseos de los humildes, y extiendas la diestra de tu majestad para defendernos. Por nuestro Señor Jesucristo.  F: Amén. 

Líbranos, Señor, de todos los peligros de alma y cuerpo; y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, del bienaventurado San José, de tus bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo, del bienaventurado San Antonio, y de todos los Santos, danos benignamente la salud y la paz, a fin de que, destruidas todas las adversidades y errores, tu Iglesia te sirva con seguridad y libertad. Por el mismo Señor nuestro Señor Jesucristo. F: Amén. 


Epístola, San Pablo a los Efesios, V, 1.    

Hermanos: Sed imitadores de Dios, como hijos muy amados. Vivid en el amor, como Cristo nos amó, y se ofreció a sí mismo a Dios por nosotros en oblación y hostia de olor suavísimo. Por tanto, la fornicación y toda clase de impureza, o avaricia, ni se nombre entre vosotros, cual conviene a los santos; ni palabras torpes y necias, ni truhanerías, ni bufonadas, lo cual desdice; sino, antes bien, acciones de gracias. Porque habéis de saber y entender que ningún fornicario, o impúdico, o avaro, lo cual viene a ser una idolatría, será heredero del reino de Cristo y Dios. Nadie os engañe con palabras vanas; pues por tales cosas vino la ira de Dios sobre los incrédulos. No queráis, por tanto, tener parte con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Andad como hijos de luz, pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.  F: Deo gratias.


Gradual, Salmo 9.20,3

Levántate, Señor, no prevalezca el hombre; juzgadas sean las naciones en tu presencia. Mis enemigos retroceden; tropiezan y perecen en tu presencia.


Tracto, Salmo 122

A ti levanto mis ojos, que habitas en los cielos. Como los ojos de los siervos están fijos en las manos de sus señores. Y como los ojos de la esclava en las manos de su señora; así los están nuestros ojos en el Señor y Dios nuestro, hasta que se apiade de nosotros. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.


Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Lucam 11, 14.

Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo: Estaba Jesús lanzando un demonio, el cual era mudo. Y, así que hubo lanzando al demonio, habló el mudo y se maravillaron las turbas. Mas algunos dijeron: Por parte de Belcebú, príncipe de los demonios, expulsa a los demonios.  Y otros, para tentarle, le pedían algún prodigio del cielo. Jesús, que veía sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido en bandos quedará destruido, y caerá casa sobre casa. Si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo subsistirá su reino?  Pues decís que lanzo los demonios en virtud de Belcebú. Y si yo lanzo los demonios por virtud de Belcebú, vuestros hijos, ¿por virtud de quién los lanzan? Por tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. Mas si con el dedo de Dios lanzo los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado ya a vosotros. Cuando un valiente armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto posee. Mas si, asaltándole otro más fuerte que él, le venciere, le quitará todas sus armas, en que confiaba, y repartirá sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí , y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares áridos buscando reposo; y, no hallándolo, se dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y, tornando a ella, la encuentra barrida y adornada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando en ella, moran allí; y así, el estado de este hombre viene a ser peor que el primero. Así hablaba, cuando una mujer de en medio del pueblo levantó la voz y exclamó: ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron! Y Él dijo: Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la practican. F: Laus tibi, Christe.


Ofertorio, Salmos 18.9-12

Los mandatos del Señor son justos, y alegran el corazón; sus juicios, más dulces que la miel de los panales. Y tu siervo los observa.


Secreta

Te rogamos, Señor, que esta hostia limpie nuestros delitos, y santifique los cuerpos y las almas de tus súbditos, para celebrar el sacrificio. Por nuestro Señor Jesucristo.

Óyenos, oh Dios Salvador nuestro; y por la virtud de este Sacramento, defiéndenos de todos los enemigos de alma y cuerpo, dándonos la gracia en este mundo, y la gloria en el futuro. Por nuestro Señor Jesucristo.


Comunión,  Salmo 83.4-5

El pájaro halla casa para sí, y la tórtola nido en donde poner sus polluelos; yo, cabe tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. ¡Dichosos los que moran en tu casa! Ellos te alaban eternamente.


Poscomunión

Te rogamos Señor, libres propicio de todas las culpas y peligros a los que nos haces participantes de tan gran misterio. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén. 

La oblación del divino sacrificio nos purifique y nos proteja, Señor, nosotros te suplicamos; y por la intercesión de la bienaventurada Virgen María Madre de Dios, de San José, de tus bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo y del bienaventurado San Antonio, y de todos los Santos, que ella sirva para todos nosotros de expiación de nuestros pecados, y nos libre de toda adversidad. Por el mismo Señor nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.




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