DESDE EL PÚLPITO: LA RECTA INTENCIÓN HACE LA DIFERENCIA


   ¿Aunque uno sea un pecador, con sólo la devoción a la Madre de Dios puede alcanzar la salvación eterna? 


          1º Sí, con una condición: recta intención.- Que el pecador se arrepienta de su pecado, que lo deteste y busque la gracia, el auxilio, el consuelo en la Bendita Madre de Dios; de tal suerte, que el pecador que quiere ser bueno y santo, pero dada su debilidad, su poca virtud, vuelve a caer en el mismo pecado que detesta, que no desea cometer, porque no tiene la fuerza suficiente para vivir en santidad. Siempre con recta intención haciendo todo lo que está de su parte por abandonar el pecado, aunque su debilidad le impidan lograr su santos deseos.


     1.1. Es el pecador arrepentido que con un corazón contrito y humillado, con recta intención, clama a la Santísima Virgen María, pidiendo el milagro de alcanzar la bienaventuranza eterna, el vencimiento de su pecado. Definitivamente con estas disposiciones alcanzará con el favor de Dios y de María Santísima la salvación eterna.


     1.2. "Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, 'El Secreto del Rosario'.


2º No, cuando hay dolo, mala intención


          Cuando en la devoción a la Santísima Virgen María se aparenta al exterior devoción sincera, pero en lo secreto del corazón no esta arrepentido, tiene la firme resolución y propósito de seguir cometiendo su pecado [sin ningún propósito de enmienda] esperando la salvación con sólo la devoción exterior; eso sería reprobable, por el dolo o mala intención.


     2.1. "Los devotos presuntuosos son pecadores entregados a sus pasiones, o amadores del mundo que, bajo el hermoso nombre de cristianos y de devotos de la Santísima Virgen, ocultan el orgullo, o la avaricia, o la impureza, o la embriaguez, o la cólera, o el perjurio, o la maledicencia, o la injusticia, etc.; que duermen tranquilos en sus malos hábitos, SIN HACERSE MUCHA VIOLENCIA PARA CORREGIRSE, con el pretexto de que son devotos de María... dicen que Dios es bueno y misericordioso; que no nos ha hecho para condenarnos; que no hay hombre que no peque; que no morirán sin confesión." San Luis María G. de Montfort, 'La verdadera devoción a María', No. 97. 


     2.2. El problema queridos hermanos, surge cuando no hay recta intención, cuando se presenta una pereza espiritual [no hacer lo que deben hacer].


     2.3. Un ejemplo muy práctico: un mal católico afiliado a la secta condenada de los masones, acostumbrado a tener amistades que maquinan contra la Iglesia, frecuenta casas de pecado, vive de la usura, habilidoso en las mentiras, en el robo; un día teme por su salvación eterna, se hace "devoto" de la Santísima Virgen María, pero no detesta sus pecados, no se aparta de las malas compañías, continúa tranquilamente visitando las casa de pecado y demás prácticas malas. ¿Tiene recta intención? Debe hacer lo que esta de su parte: apartarse de las ocasiones de pecado, desterrar de su vida lo que habitualmente hacía y combatir constantemente por un verdadero cambio de vida. Nota: En ese camino de resolución, de cambio y de hacer lo suyo, puede tener caídas -cierto- pero es manifiesta su decisión al cortar de tajo y hacer lo que está de su parte.

3º La Verdadera Devoción 


   [Escribo el siguiente texto del libro de San Luis María G. de Montfort, 'La verdadera devoción a María' parte resumida del no. 106 - 111.]


     3.1. La Verdadera Devoción es interior, nace del espíritu y del corazón; y proviene de la estima que se hace de la Santísima Virgen y del amor que se le profesa. 


     3.2. La Verdadera Devoción es tierna, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la del niño en su cariñosa madre. Ella hace que el alma recurra a María en todas sus necesidades de cuerpo y de espíritu, con mucha sencillez, confianza y ternura; que implore la ayuda de su celestial Madre en todos los tiempos, en todos los lugares y en todas las cosas. 


     3.3. La Verdadera Devoción es santa, hace que el alma evite el pecado e imite las virtudes de la Santísima Virgen. 


     3.4. La Verdadera Devoción es constante, consolida el alma en el bien y hace que no abandone fácilmente sus practicas de devoción; le da ánimo para que se oponga al mundo en sus modas y en sus máximas; a la carne, en sus tedios y embates de sus pasiones, y al diablo en sus tentaciones; de modo que una persona verdaderamente devota de la Virgen no es inconstante, melancólica, escrupulosa ni tímida. Y no quiere esto decir que no caiga ni experimente algún cambio en lo sensible de su devoción; sino que, SI CAE, SE VUELVE A LEVANTAR TENDIENDO LA MANO A SU BONDADOSA MADRE, y, si carece de gusto y de devoción sensible, no se desazona por ello; porque el justo y el devoto fiel e María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos del cuerpo. 


     3.5. La Verdadera Devoción es desinteresada, inspira al alma que no se busque a sí propia, sino solo a Dios en Su Santísima Madre. El verdadero devoto de María no sirve a esta Augusta Reina por espíritu de lucro o de interés, ni por su bien, ya temporal, ya eterno, del cuerpo o del alma, sino únicamente porque Ella merece ser servida y Dios solo en Ella.


         La verdad debe impulsarnos a trabajar por ser verdaderos devotos de la Santísima Virgen María; ruégote encarecidamente hermano católico, que emprendas este camino de santidad, implorando la gracia de conversión, estudiando y sobre todo haciendo lo que está de tu parte. 

         Dios te bendiga.

Etiquetado:  santoral

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.