DEVOCIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS POR LOS SACERDOTES.


Siguiendo el esquema de piedad "LA SEMANA DEL BUEN CRISTIANO" dediquemos este día jueves a orar de manera especial por la santidad de los sacerdotes católicos; meditemos también acerca del Gran Misterio de la Santa Misa por medio de las indignas manos de un hombre que en el Altar y en el confesionario es el mismo Cristo.    

El Seráfico San Francisco de Asís, el Santo que tal vez más se asemejó con Nuestro Señor Jesucristo, destacó por su amor a los sacerdotes y a su celestial labor: celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, privilegio reservado sólo a ellos y del que ni la Purísima Madre de Dios participó.

   “Ardía en fervor, que le penetraba hasta la médula, para con el Sacramento del Cuerpo del Señor, admirando locamente su preciosa condescendencia y su condescendiente caridad. Juzgaba notable desprecio no oír cada día, a lo menos, una Misa, pudiendo oírla. Comulgaba con frecuencia y con devoción tal, como para infundirla también a los demás. Como tenía en gran reverencia lo que es digno de toda reverencia, ofrecía el sacrificio de todos los miembros, y al recibir al Cordero inmolado inmolaba también el alma en el fuego que le ardía de continuo en el altar del corazón.

      Quiso a veces enviar por el mundo hermanos que llevasen copones preciosos , con el fin de que allí donde vieran que estaba colocado con indecencia lo que es el precio de la redención, lo reservaran en el lugar más escogido.


      Quería que se tuviera en mucha veneración las manos del sacerdote, a las cuales se ha concedido el poder tan divino de realizarlo. Decía con frecuencia: "Si me sucediere encontrarme al mismo tiempo con algún Santo que viene del Cielo y con un sacerdote pobrecillo, me adelantaría a presentar mis respetos al presbítero y correría a besarle las manos, y diría: “¡Oye, San Lorenzo, espera, porque las manos de éste tocan al Verbo de la Vida y poseen algo que está por encima de lo humano."



Extracto tomado de la Vida Segunda de San Francisco de Asís, 

escrita por el Beato Tomás de Celano, N° 201

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.