MARCELO SPÍNOLA




HIJO DE MARQUÉS Y TERCIARIO FRANCISCANO; FUNDADOR

          Marcelo Rafael José María de los Dolores Hilario Spínola y Maestre, nació en una familia muy católica en San Fernando, Cádiz, el 14 de Enero de 1835. Pasó la infancia siguiendo los traslados de su padre, el Marqués de Spínola: Motril, Valencia, Huelva, Sanlúcar de Barrameda y Sevilla. Se doctoró en Jurisprudencia en 1856, año en que la familia se trasladó a Huelva.

          Aquí el joven abrió su oficina legal haciéndose notar por sus servicios gratuitos en el campo legal a los pobres. Dejada la profesión, como ya lo había hecho el abogado napolitano San Alfonso María de Ligorio en 1723, entró al Seminario de Sevilla y recibió la ordenación sacerdotal en 1864.

          Como capellán en Sanlúcar de Barrameda y luego como Párroco de San Lorenzo en Sevilla, demostró un gran celo pastoral y dedicó su mejor tiempo sobre todo al ministerio de la reconciliación.

          Nombrado en 1879 canónigo de la Catedral de Sevilla, el 6 de Febrero de 1881 fue elegido Obispo auxiliar de la misma Arquidiócesis. Promovido Obispo de Coria-Cáceres en 1884, desarrolló allí un intenso apostolado entre los últimos. Entre otras visitó la zona más deprimida de España, Las Hurdes, situada en su Diócesis y con Celia Méndez y Delgado fundó la Congregación de las Esclavas del Divino Corazón.

NO HAY DINERO PARA FIESTAS

           Trasladado a la Diócesis de Málaga en 1886, le indican a su llegada que según el protocolo, debía corresponder con una invitación en Palacio a la gente que le había obsequiado y recibido a su llegada a la Diócesis. Enterado de lo que costaría la fiesta respondió: " ¡Ni pensarlo! Lo siento mucho pero cantidad semejante no puedo gastarla en fiestas, pertenece a los pobres”. Diez años más tarde pasó a ser Arzobispo de Sevilla.

          Su inquietud le llevó a visitar todos los pueblos de la diócesis en acción pastoral en unos tiempos con malas comunicaciones y a lomos de un mulo. Además, también acudía a la cárcel y los hospitales a consolar a los que estaban allí.

EL OBISPO MENDIGO

      Cuando fue trasladado como Arzobispo a Sevilla, pidió limosna de puerta en puerta, para los que sufrían el hambre, hasta el extremo, a causa de una sequía sin precedentes. Cuando quisieron condecorarlo, no lo aceptó y contestó sencillamente: ”No he hecho más que cumplir con mi deber de Obispo”.

     En el Consistorio de 11 de Diciembre de 1905, San Pío X lo creó Cardenal. El 31 de Diciembre de ese mismo año, el Rey de España, Alfonso XIII, le impuso la birreta cardenalicia.

          Su frágil cuerpo se resiente de tanta actividad, y así, al regreso de la bendición del Santuario de la Virgen de Regla, en Chipiona, muere, el 19 de Enero de 1906, a los 71 años, dejando a los sevillanos con la sensación de que ha fallecido un hombre santo.


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